SALUD INTEGRATIVA    NATURAL     MENTE-CUERPO

Hay que comer para vivir, y no vivir para comer (Molière) 

 

NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR

Para compensar carencies y excesos de nutrientes en nuestra alimentación.

Para ayudar a corregir sus efectos.

Para completar una alimentación sana y equilibrada.

 

La terminología nutrición ortomolecular fue acuñada por primera vez por el Premio Nobel (de química en 1954 y de la paz en 1962) Linus Pauling (1901-1994). Fue pionero en describir el origen molecular y atómico de las enfermedades, así como en descubrir los radicales libres de oxígeno y sus acciones dañinas sobre las células. También trabajaron bajo dicho enfoque, científicos de renombre igualmente premiados con Premios Nobel, como Albert Szent-Gyorgi, Otto Warburg y Everett Storey.

 

Los grandes cambios acaecidos en las últimas décadas, y en especial en el campo alimentario, han mermado la riqueza nutritiva de muchos alimentos que han sido despojados de sus nutrientes más vitales, se ha incrementado el uso y abuso de insecticidas y abonos químicos, aditivos, colorantes y conservantes, ha aumentado el desequilibrio en las dietas, abusando de alimentos calóricos y desvitalizados, incluso tóxicos, y disminuyendo al mismo tiempo aquellos más saludables y necesarios, se ha acentuado el estrés, ha subido la contaminación ambiental en el aire, el agua, la cadena alimentaria… Se promueven así, deficiencias que a la larga pueden tener repercusiones perjudiciales al favorecer la aparición de ciertas enfermedades, o intoxicaciones lentas e insidiosas con efectos proinflamatorios, que alteran el equilibrio celular del organismo y comprometen muy seriamente la salud.

La nutrición ortomolecular tiene por objetivo la restauración del equilibrio celular del organismo mediante la toma estratégica de micronutrientes como vitaminas y minerales, oligoelementos, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, enzimas, probióticos…, generalmente en forma de suplementos, dentro de una alimentación sana y equilibrada, y de un enfoque holístico y natural que ayude a la regeneración, desintoxicación y armonización del organismo. Se puede usar de forma preventiva y también como ayuda en procesos en los cuales se haya demostrado un beneficio.

 No obstante su aparente inocuidad, es necesario adaptar y personalizar dichos micronutrientes y sus cantidades a la necesidad y el perfil de cada persona, pues en caso de exceso (megadosis), o problemas de asimilación o eliminación, se podrían ocasionar efectos secundarios no deseados, por lo que es indispensable que su administración esté supervisada por un profesional de la salud y se evite la autoprescripción y la toma indiscriminada de “remedios”, puesto que, aparte de posibles efectos secundarios que puede conllevar, se puede estar desviando la atención y no actuar sobre las verdaderas causas del problema.