SALUD INTEGRATIVA    NATURAL     MENTE-CUERPO

Que algo no funcione como tú esperabas, no quiere decir que sea inútil. (Thomas A. Edison) 

 

TEST DE INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS

Un test que puede ayudarte a conocer qué alimentos pueden estar perjudicándote.

Rápido, cómodo, indoloro.

 

INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS

La intolerancia alimentaria es un término genérico utilizado para describir reacciones adversas a los alimentos, de origen no tóxico, que puede provocar alteraciones en el equilibrio del organismo, y que en muchos casos puede pasar desapercibida durante años. Se trata de una problemática cada vez más frecuente. Se estima que alrededor de un 30% de la población manifiesta fenómenos relacionados con intolerancia a alimentos, sin saber relacionarlos.

 

El Subcomité de Reacciones Adversas de la Academia Europea de Alergología e Inmunología Clínica, basándose en los mecanismos implicados más que en las manifestaciones clínicas, clasificó las reacciones no tóxicas a los alimentos en alergia alimentaria, cuando intervienen mecanismos inmunológicos, e intolerancia alimentaria, cuando no media un mecanismo inmunológico. Sin embargo, existe cierto consenso en distinguir y separar las alergias alimentarias clásicas, mediadas por inmunoglobulinas E (IgE), con reacciones rápidas, de las intolerancias alimentarias alérgicas, mucho más lentas, mediadas por inmunoglobulinas G (IgG). Este tipo de tipo de intolerancia, en el que también interviene el sistema inmunológico, es llamado también hipersensibilidad alimentaria.

Para comprender mejor esta clasificación y sus conceptos básicos, en la siguiente imagen se pueden ver enmarcados en rojo, las posibles causas y tipos de intolerancia alimentaria:

Como podemos observar, las intolerancias inmunológicas no mediadas por la inmunoglobulina E (IgE), en las que se produce una sensibilización inmunológica que provoca que el organismo responda de forma anormal a nuevas ingestas del alimento implicado, son sólo una parte de las posibles causas y reacciones de posibles intolerancias, ya que existen otros factores, en los que no intervienen los mecanismos inmunológicos, que también puede provocar problemas: El estrés y la ansiedad pueden favorecer problemas digestivos y metabólicos. Una incorrecta masticación e insalivación que repercutirá la actividad normal del estómago o la acción de las enzimas digestivas. Ingerir alimentos inadecuados para la capacidad metabólica de la persona, puede alterar la correcta asimilación de los nutrientes y eliminación de los desechos, de forma que entren en la sangre toxinas con efectos perjudiciales. El exceso de fármacos también puede afectar a la digestión y favorecer alteraciones intestinales. Aditivos, conservantes…, también pueden resultar muy perjudiciales. Minerales que no se asimilan ni se eliminan correctamente…

Si esos factores persisten durante largo tiempo sin corregirse, el sistema inmunológico puede acabar generando inmunoglobulinas G, por lo general después de que fracase la acción primaria de las inmunoglobulinas A, de acción más local, pudiendo favorecer, a medio o largo plazo, las condiciones necesarias para la aparición de enfermedades metabólicas, reacciones de carácter autoinmune y también de tipo degenerativo.

 

LA IMPORTANCIA DE DETECTAR LAS INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS

La detección de aquellos alimentos que, por una razón u otra, no son bien tolerados o metabolizados por el organismo de una persona, y la consecuente restricción de su alimentación, pueden ser de grandísimo utilidad para prevenir muchos problemas y para mejorar algunos de los trastornos que no responden a tratamientos habituales.

Por lo general, las intolerancias alimentarias se revelan como una problemática susceptible de modificarse y mejorarse si se realizan los cambios alimentarios adecuados, así como favoreciendo y equilibrando el estado del sistema digestivo y nervioso de la persona.

La experiencia ha mostrado no solo mejoras importantes en problemáticas de tipo gastrointestinal (hinchazón abdominal, flatulencias, digestiones pesadas, inflamación intestinal, síndrome de colon irritable, diarreas, estreñimiento crónico…), sino también en mejoras significativas en alteraciones dermatológicas (acné, dermatitis, eczema, psoriasis, urticaria…), en dificultades respiratorias (rinitis, asma…), en problemas articulares (inflamación, dolores, artritis, artrosis, fatiga, fibromialgia…), en molestias neurológicas (dolor de cabeza, migraña, insomnio, mareo, náusea, vértigo…), o en trastornos psicológicos y emocionales (ansiedad, depresión, falta de energía…).

También puede resultar útil esa restricción y la adecuación de la alimentación a las características biofuncionales de la persona, en algunos casos de sobrepeso, retención de líquidos y obesidad, incluso en personas que no responden a las habituales dietas de adelgazamiento hipocalóricas o disociadas, ya que en muchos de estos casos el sistema inmunológico puede estar actuando intentando neutralizar los efectos perjudiciales de ciertos alimentos mal metabolizados, formando inmunocomplejos que provocan retenciones hídricas y lipídicas, de forma que favorece situaciones de edema, especialmente a nivel extracelular, aumentando la presión coloidosmótica del plasma sanguíneo y disminuyendo el filtrado y la eliminación de líquidos, así como dificultades para controlar el peso.

 

TEST DE INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS

Para detectar las posibles intolerancias alimentarias utilizamos el test por bioelectro-resonancia, un método útil y práctico para aquellas personas que desean conocer qué alimentos le sientan mal. Es un sistema electrocutáneo inocuo, basado en la biorresonancia y la electropuntura, rápido, no invasivo e indoloro, que nos aporta información sobre más de 200 alimentos, y a diferencia de los análisis de sangre, que sólo detectan los anticuerpos IgG (de origen inmunológico), este método proporciona resultados más amplios dado que, como se ha descrito en la imagen de más arriba, muchas intolerancias son promovidas por causas biofuncionales no inmunológicas.

Su función es orientativa y proporciona valiosa información para la propia persona afectada o para el profesional de la nutrición, pudiendo usarse como prediagnóstico para proporcionar una sospecha de intolerancia alimentaria y su posterior valoración por el profesional de la nutrición o sanitario. Por eso, si bien este método no puede sustituir las pruebas diagnósticas y clínicas necesarias, sí puede ayudar a aportar información útil que facilite la mejora o posible solución a los problemas.

Puede ser muy importante averiguar las posibles intolerancias alimentarias para prevenir enfermedades graves y asegurarse una mejor calidad de vida, facilitando así la implementación de un régimen alimenticio adaptado a las necesidades y capacidades de cada uno, al tiempo que sea más sano, equilibrado y natural.

Cuando realizamos un test de intolerancias alimentarias y obtenemos esa valiosa información, no deberíamos contentarnos con conocer al alimento “enemigo”, sino que podemos aprovecharlo para iniciar un cambio importante en la forma de entender nuestra alimentación, comprendiendo bien las consecuencias que acarrea a nuestra salud, y asegurarnos, así, una mejor prevención, calidad de vida y bienestar. Por ello le brindamos todo nuestro apoyo y consejo profesional para estimularle a seguir mejorando, recomendándole visitas de seguimiento y ajuste que le facilitarán una mejor y más fácil consecución de sus objetivos.

 

CONSEJOS Y PRECAUCIONES

Para una correcta realización de la prueba se deben tener en consideración las siguientes precauciones y recomendaciones:

-La toma de algunos medicamentos, complementos alimenticios, etc., pueden influir en los resultados.

-Los elementos metálicos pueden provocar alteración o interferencias con el equipo, por lo que se aconseja no levar PULSERAS, RELOJ, ANILLOS O PIERCING durante su realización.

- No es conveniente realizar el test en persona con tratamientos de quimioterapia o que lleven marcapasos o DAI.

-Es necesario que para una correcta lectura el paciente este bien hidratado, para ello se recomienda beber entre 250 y 500 ml de agua media hora antes de realizar el test.

- Es conveniente no realizar la prueba inmediatamente después de comer, es necesario al menos esperar unas 2 horas.

- En caso de estar tomando protectores estomacales, dejar de tomarlos si es posible, 48 horas.

 

PREGUNTAS MÁS HABITUALES

• ¿Cómo se hace la prueba? – Mediante unos electrodos que se toman uno en una mano, y el otro se coloca sobre un punto de acupuntura del dedo índice de la otra mano. Se hacen pasar unos impulsos eléctricos totalmente imperceptibles para la persona a través del meridiano de acupuntura de Intestino Grueso, y se va recogiendo la respuesta obtenida que se vuelca en el ordenador. Al finalizar la prueba se lista el resultado de todos los alimentos y se explican e interpretan los resultados. No hay molestia alguna para la persona. Es un sistema no invasivo.

• ¿A partir de qué edad se puede hacer el test? – A partir de los 3 años. La dificultad estriba solamente en que el niño debe mantener la mano inmóvil durante cuatro minutos.

• ¿Hace daño? – No. No se pincha ni hace daño. Es un sistema totalmente indoloro.

¿Debo estar en ayunas? – No, pero tiene que hacer como mínimo 2 horas desde la última comida. Puede beber agua.

• ¿Qué diferencia hay con el análisis de sangre? – En el análisis de sangre se buscan anticuerpos mediados por la inmunoglobulina G  (IgG), como reacción ante un alimento ingerido. En el test de bioelectro-resonancia, sin embargo, no se buscan estos anticuerpos, sino la resonancia del sistema digestivo e intestinal ante el estímulo energético de cada alimento testado, háyase ingerido o no, y haya provocado o no una reacción de tipo inmunológico.

• ¿Todas las intolerancias tiene un origen inmunológico? – No. Puede haber intolerancias que tengan su origen en el estrés, en la ansiedad de la persona, en comer deprisa, en carencias de enzimas digestivos, en problemas fisiológicos o patológicos del sistema digestivo, en alteraciones de la acidez estomacal o intestinal, en la toma de fármacos, en la ingesta de aditivos y conservantes, en insuficiencias digestivas, en alteraciones de la flora intestinal y la permeabilidad de los intestinos… Además, pueden solaparse varias de estas causas al mismo tiempo.

• ¿Es lo mismo las intolerancias que las alergias? – No. Las alergias tienen una acción rápida que se produce cuando un alérgeno (generalmente una proteína específica de un alimento) es capaz de desencadenar una reacción alérgica importante y grave al provocar la intervención inmediata del sistema inmunológico, generando anticuerpos del tipo inmunoglobulinas E (IgE) que lo identifican como sustancia extraña y perjudicial. Sin embargo, en las intolerancias alimentarias en la que interviene el sistema inmunológico, llamadas también hipersensibilidad alimentaria, lo hace mediante las inmunoglobulinas G (IgG), que tiene una acción retardada y no tan evidente como en las alergias, pudiendo pasar incluso desapercibida durante mucho tiempo.

• ¿Las intolerancias son para siempre? – No necesariamente. Si se modifica la alimentación mediante la restricción de aquellos alimentos que provocan problemas, disminuirán éstos. Pero si además se modifican las causas que promueven la intolerancia, es probable que con el tiempo se mejore la capacidad metabólica de la persona y su grado de bienestar. Es importante adecuar y armonizar la alimentación de la persona con su estado individual y capacidad digestiva. Cuanto antes hagamos la corrección, más problemas nos evitaremos.

• ¿Se pueden tener muchas intolerancias al mismo tiempo? – Cuando se tiene problemas con muchos alimentos, más que intolerancias en el sentido de que los alimentos “provocan” los problemas, sería más apropiado decir que es el sistema digestivo y metabólico de la persona los que, debido a una incapacidad metabólica temporal, favorecen que muchos alimentos no sean correctamente digeridos o metabolizados. Por eso es fundamental saber qué está causando esos problemas, e intentar corregirlo.

• ¿Perdemos capacidad digestiva con los años? – Efectivamente. Nuestro cuerpo envejece y pierde facultades. También nuestro sistema digestivo. Además, nuestras necesidades nutritivas cambian con los años, por eso es necesario adecuar la alimentación a nuestra edad y nuestras condiciones actuales.         

• ¿Se pueden prevenir las intolerancias alimentarias? – Sí. En el test por bioelectro-resonancia, además de aquellos alimentos que conllevan problemas para la persona, se señalan aquellos alimentos con pre-intolerancia. Moderando su consumo se puede prevenir problemas posteriores que se manifestarían si se comiera mucho de esos alimentos.

• ¿Entonces, es importante hacerse el test? – Muy importante, porque se sabe que una alimentación inadecuada puede ser la base de la mayoría de enfermedades y trastornos metabólicos, autoinmunes y degenerativos. La detección de los alimentos que por una razón u otra, no son bien tolerados o metabolizados, y una consiguiente restricción de los mismos, puede ser de gran utilidad para prevenir muchos problemas y para mejorar algunos de los trastornos que no responden a tratamientos habituales.

• ¿Esta prueba sirve de diagnóstico médico? – No. Es una prueba alternativa de carácter orientativo, que proporciona valiosa información tanto para la persona afectada como para el profesional de la nutrición, pudiendo usarse como pre-diagnóstico para proporcionar una sospecha de intolerancia alimentaria, y su posterior valoración por el médico o sanitario especialista. Este método no puede sustituir las pruebas diagnósticas y clínicas específicas que sean necesarias, pero sí puede ayudar a tener una idea aproximada de sus problemas, facilitando y ayudando a una posible solución o mejora.

• ¿Aparte del listado de alimentos, me dan más información? – Efectivamente. Se le proporciona la información suficiente para una correcta interpretación, así como consejos alimentarios adaptados para modificar y mejorar su alimentación. De forma totalmente personalizada, se le aconsejará también sobre aquellos suplementos dietéticos que puedan ayudarle a optimizar los cambios, e incluso se tendrán en cuenta aquellos aspectos relacionados con la esfera emocional, capaces de afectar psicosomáticamente a procesos digestivos y metabólicos.