SALUD INTEGRATIVA    NATURAL     MENTE-CUERPO

El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas y los sentimientos los caballos. (Platón)

 

 

TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL

Un enfoque práctico y actual.

Una terapia breve para un cambio amplio.

 

La Psicología Cognitivo-Conductual, más conocida como Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), surgió gradualmente a partir de los años 50 del pasado siglo, como fruto de la integración de los modelos cognitivos y conductuales, es una de las técnicas más utilizadas en psicología, tanto en el tratamiento de trastornos emocionales, incluyendo fobias, adicciones, ansiedad o depresión, y cuenta con numerosos estudios de investigación clínica respecto a su eficacia terapéutica y a su aplicación en el campo de la prevención. Al tratarse de una terapia muy pragmática y de relativa corta duración, a terapia cognitivo-conductual se convierte en una técnica eficaz y acorde con las necesidades del ciudadano actual, siempre falto de tiempo, y que por desgracia, está siendo víctima de mayores y más frecuentes trastornos emocionales y mentales.

 

Los modelos cognitivos ponen especial énfasis en las cogniciones, considerándose como tales las ideas, creencias, atribuciones, imágenes conceptuales o constructos mentales de la persona, en referencia a cómo interpreta su propia realidad o la realidad que lo rodea. Por su parte, el modelo conductual, paradigma a principios del siglo XX, fue disminuyendo su influencia con el paso del tiempo, sin embargo, la solidez de algunos de sus principios fundamentales, han podido conjugarse con el modelo cognitivo, ya que las emociones se relacionan y vinculan con las conductas, y viceversa.

La integración cognitiva y conductual, permite promover activamente una modificación en el pensamiento y la conducta de la persona, de forma que ésta encuentre alternativas no disfuncionales de interpretar cuanto le sucede y le rodea, permitiéndole construir su realidad emocional de una forma más positiva, adaptándose mejor, y llevando a cabo comportamientos y conductas más armónicas con sus emociones y la realidad. Las intervenciones conductuales persiguen principalmente la modificación de la conducta, mientras que las cognitivas persiguen el cambio de patrones de pensamiento, con el objetivo de disminuir las posibles emociones disfuncionales.

Una de las técnicas empleadas, la Terapia Racional-Emotiva-Conductual (TREC), creada por Albert Ellis, pretende modificar los procesos cognitivos disfuncionales que toman la forma de actitudes y sistemas de creencias irracionales, conduciendo a la persona a sacar conclusiones falsas que le producen perturbaciones emocionales a modo de autocharla cuando el propio sujeto interpreta los sucesos. El objetivo consiste en enseñar al cliente a discutir y a actuar contra las creencias irracionales, haciéndole consciente de ellas y a mantener una actitud que le permita sustituirlas por otras creencias más adaptativas y armónicas.

Algunas de estas creencias irracionales son:

• Es absolutamente necesario que los otros me quieran y me aprueben.

• He de ser infaliblemente competente y perfecto en cualquier actividad que realice.

• Las personas que me hieren o me hacen daño son malas, perversas y ruínes. Las he de culpar, condenar y castigar con severidad.

• Encuentro más fácil evitar enfrentarme a las muchas dificultades y responsabilidades de la vida que comprometerme con formas de autodisciplina provechosas

• Si alguna cosa me parece peligrosa o amenazante, me he de preocupar y perturbar por eso.

• Todas las cosas tienen que estar ordenadas, y yo he de estar seguro de sentirme bien.

• La calificación global que me doy a mí mismo como humano, mi valoración general y autoaceptación dependen de la perfección de mis acciones y del grado de aprobación que den los otros...

Otra técnica utilizada, la Terapia de Resolución de Problemas, basada en el modelo de D’Zurilla, Nezu y colaboradores, es concebida como un proceso por el cual la persona comprende los problemas de la vida y se esfuerza en cambiar las causas del problema, su reacción o el conjunto de ambas. Se basa en aplicar racional, deliberada y sistemáticamente, estrategias que tienen como objetivo conducir a la persona a la resolución de problemas potenciando sus propias habilidades. Se define el problema, su buscan alternativas, se toman decisiones, se ejecuta y se verifica su resolución. Para ello, se entrena a la persona en los diferentes pasos del proceso de solución de problemas, basándose en sus propias situaciones vitales y en sus problemas específicos, ayudándole a identificarlos cuando éstos ocurren, a tener una visión racional sobre ellos, a establecer objetivos reales y a aumentar las expectativas de resolución.

La Terapia Cognitiva de Beck es la más comúnmente utilizada, por ejemplo, en problemas de depresión, ya que ha mostrado una gran eficacia en numerosos estudios realizados. Esta técnica surgió de las verbalizaciones y asociaciones libres que Beck observó en su terapia psicoanalítica, que mostraban la existencia de una serie de pensamientos de los que los pacientes no parecían ser conscientes, y que mostraban tener una incidencia importante en su vida. Habitualmente, estos pensamientos mostraban una visión negativa, tanto del presente, como del pasado y del futuro, apareciendo de forma automática sin que la persona tuviera control sobre ellos aunque fueran conscientes de ello. Sugirió tres niveles cognitivos: los pensamientos automáticos, los esquemas y las distorsiones cognitivas.

Los pensamientos automáticos, generalmente negativos, aparecen de forma espontánea y breve, son superficiales y por ello, pueden ser llevados fácilmente a la consciencia. Por su parte, los esquemas son modelos o estructuras internas estables que se utilizan para interpretar, percibir y recordar información, facilitando el procesamiento de ésta, pero que conllevan aparejado un sesgo cognitivo que en muchas ocasiones se convierte en negativo para la persona, estando muy presente, por ejemplo, en casos de depresión. Como consecuencia de los esquemas disfuncionales combinados con los pensamientos automáticos surgen las distorsiones cognitivas, que provocan que cualquier nueva información quede sesgada o distorsionada por el propio pensamiento de la persona para encajarlo en su esquema previo, provocando errores que permanecen latentes hasta que alguna circunstancia estresante los activa.

Algunos de los esquemas y distorsiones cognitivas capaces de anular estímulos externos son

• Absolutista del tipo “todo o nada”: O soy perfecto o soy un desastre.

Sobregeneralización. Saca conclusiones de un solo hecho: Un amigo me dice que no puede salir un día y creo que rechaza mi amistad.

• Adivinación del futuro: Me va a ir mal en este examen.

• Descalificación de lo positivo sin tener suficientes datos, llegando a conclusiones precipitadas: Cree que ha decepcionado a un amigo por algo, sin haber hablado con él.

• Rueda de la fortuna: Soy gafe.

• Etiquetado: Soy tonto.

• Lectura del pensamiento: Sé que se están riendo de mí.

• Engrandecer o minimizar: Exagera la importancia del éxito de un compañero o infravalora el suyo propio.

• Personalización. Tiene a atribuirse la responsabilidad de errores o hechos externos, aunque no haya base para hacerlo...

Paralelamente a las técnicas cognitivas, también se utilizan técnicas conductuales. Se estimulan ciertas conductas, mediante reforzamientos agradables, que sirvan de evidencia a la persona de que no ha perdido su capacidad y puede volver a hacerlas, o mediante nuevas conductas más positivas, constatando por ella misma lo errado de sus pensamientos, y volviendo a habituarse a realizarlas conforme va recuperando la satisfacción de su ejecución y su capacidad para actuar.